La arqueometría propone una visión integral de la astrología y una metodología que puede aplicarse a diferentes ramas del conocimiento. Su enfoque parte de la relación armónica entre el cosmos, el ser humano, las ciencias, las artes y los distintos principios que conforman la realidad.
Esta perspectiva puede resultar de interés para astrólogos, artistas, filósofos, arquitectos, médicos, psicólogos, nutricionistas y profesionales que deseen acercarse al conocimiento desde una visión de síntesis.
La arqueometría adapta simbólicamente la estructura del cosmos, especialmente el sistema solar y el zodiaco trópico, para representar los principios esenciales de las ciencias, las artes y el conocimiento integral.
Cada disciplina posee sus propios instrumentos, lenguajes y materiales de trabajo. En el ámbito arqueométrico, estos principios encuentran una forma de representación y aplicación a través del Cosmobiómetro, un instrumento zodiacal que permite estudiar leyes, correspondencias y relaciones universales.
Desde tiempos ancestrales, numerosas culturas han contemplado el cielo como una matriz indicadora del orden y de los principios que influyen en el ser humano. A través de una observación profunda, es posible diseñar instrumentos astrológicos adaptados a cada época y cultura, relacionando sus principios con las ciencias, las artes y las formas de conocimiento propias de cada civilización.
La arqueometría estudia esta escritura cósmica y su conexión con diferentes realidades: la música, las formas, las ideas, las proporciones, los colores, los planetas y los principios simbólicos.
Esta síntesis se representa mediante una circunferencia que se desarrolla alrededor de un centro denominado Nequodah. Este punto central constituye el topocentro del lugar, es decir, el eje desde el cual se organiza un universo de relaciones y correspondencias.
A partir de este centro es posible vincular el objeto de estudio con múltiples elementos de la realidad y aplicar estas correspondencias al análisis de una carta astral individual o colectiva.
La metodología arqueométrica permite relacionar una idea principal con diferentes factores del universo. Esta capacidad de integración puede utilizarse para desarrollar:
De esta manera, una proporción utilizada en una construcción puede relacionarse con una idea, un color, una melodía o una forma, buscando establecer una mayor armonía entre los diferentes elementos del universo.
El ser humano, concebido simbólicamente bajo el molde del cosmos, puede representarse mediante una circunferencia de 360 grados dividida en doce sectores exactos de 30 grados.
Esta representación permite establecer relaciones con realidades tanto objetivas como subjetivas y comprender la vida desde una estructura dodecanal vinculada con las doce divisiones zodiacales.
Esta forma de observación facilita el estudio de la armonía de las esferas, sus movimientos, tránsitos, direcciones y evolución en el tiempo y el espacio. También permite analizar la orientación personalizada de las fuerzas psicoplanetarias representadas por las casas astrológicas.
El Cosmobiómetro puede adaptarse tanto a estudios generales como personales. Su diseño incorpora la proyección estereográfica del zodiaco trópico, abriendo la posibilidad de trabajar con un sistema novedoso, preciso y orientado al estudio de la receptividad del ser humano ante el cosmos.
La constitución externa e interna del ser humano puede entenderse como un diseño cósmico. Desde la célula hasta la conformación psíquica, cada parte refleja principios y leyes del universo.
Según esta visión, existe un principio de unidad en la creación que se expresa en la genética, el ADN, el desarrollo físico, la dimensión psíquica y la manifestación espiritual del individuo.
El Cosmobiómetro representa la medida matriz del cosmos reflejada en el ser humano. Su estructura permite estudiar la relación entre la célula humana, el ADN, las cualidades primigenias, los elementos naturales y las diferentes categorías de aplicación astrológica.
La gráfica resultante también cumple una función similar a la de un yantra, ya que la atención es atraída simbólica y magnéticamente hacia el centro.
Desde este enfoque, el cosmos, representado por el zodiaco trópico, y la célula humana comparten una misma pulsación dentro de una unidad perfecta. A partir de esta relación se estructura el ser humano y, de forma más amplia, toda criatura viva que se encuentre en un proceso de evolución.
El yantra cosmológico, formado por el zodiaco trópico y los planetas, actúa como un regulador interno y externo. Su movimiento parte de los elementos representados en el Cosmobiómetro estático.
La aplicación del Cosmobiómetro dinámico requiere una metodología más compleja y conocimientos procedentes de distintas materias, entre ellas:
Estos conocimientos y sus aplicaciones serán desarrollados con mayor profundidad en futuras publicaciones y actividades formativas.
Esta presentación ofrece una introducción a la arqueometría como sistema de integración entre astrología, ciencia, arte, filosofía y conocimiento simbólico.
Su finalidad es mostrar cómo el estudio del cosmos puede convertirse en una herramienta para comprender al ser humano, sus procesos individuales y colectivos, así como las relaciones que establece con su entorno.
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